El milagro chinarrista arrasa en Capitol
Antonio Luque sacó a relucir lo mejor de una discografía indispensable con canciones sinceras, reflejo del particular universo musical del andaluz.
La música de Don Antonio Luque, Sr. Chinarro para los amigos, es (perdónenme la ligera horterada que voy a soltar) como una catarata de sinceridad oculta entre la espesura de la vegetación musical. Sabemos que está ahí, que es difícil llegar a verla, pero una vez podemos acceder al lugar adecuado la puedes contemplar en todo su esplendor.
Artista del 'underground' español, es uno de esos tipos que se ha labrado su carrera a base de discos repletos de una imaginación desbordante y contemplativa, como de despiste. Unas veces con largos sublimes como 'El porqué de mis peinados' (Acuarela Discos, 1997), 'Primera ópera envasada al vacío' (Acuarela Discos, 2001), 'El mundo según' (Mushroom Pillow, 2008). Con su particular visión del pop y aprovechando los recursos de su extraña forma de cantar, nasalizándolo todo, y desde esa anarquía creativa que funciona como encantador de serpientes, desgranó poco a poco los temas de una ingente discografía que ya deja quince discos, entre largos y Epés, y cinco singles. Muchos de ellos obras indispensables y para adorar.
De espléndido se podría calificar su concierto en Capitol. Donde un magnífico trabajo en la mesa de sonido ayudó y mucho al éxito de una operación musical que sirvió para presentar 'Ronroneando' (Mushroom Pillow, 2008) en la sala Capitol en su primera visita a la ciudad del Apóstol y que sirvió para cerrar esta primera edición de Verborock. Inolvidable el sonido del bajo, muy presente en casi todas sus canciones. Funcionando como un instrumento puramente melódico. Tres cuartos largos de entrada y muchas ganas en un público que se contagió de la sinceridad del andaluz. Los viajes, las señales de tráfico, los festines gastronómicos, los colchones, las setas, las conversaciones y situaciones absurdas, los guardias civiles, los toros, los aviones que pasan por Morón, inundaron la atmósfera de la húmeda noche compostelana de ese encanto infinito que posee su música.
Con una banda de envergadura, demostró que ha crecido y es un artista que completa el paso definitivo hacia el profesionalismo, al menos en actitud y presencia, no sabemos si en lo económico también. 'Quiromántico', portentosa con un ritmo rockero muy sugerente, 'Del montón', 'Esplendor en la hierba', 'Los Ángeles', 'Ángela', fueron algunos de los temas que bordó en un recital impecable con dos bises largos y consensuados con un público entregado a la causa.
Entre canción y canción, una tal 'Merchi * (asterisco)', tomó parte indispensable en el ambiente, petición musical constante que un individuo que tuvo la cara de solicitar a gritos puntuales que causaron más de un pensamiento diabólico entre algunos de los presentes. Como muestra del milagro chinarrista, la banda hizo caso al personaje interpretando el tema para cerrar el concierto. Soberbio tema (un servidor no conocía la historia con la tal Merchi). Uno creyó que el puñetero asterisco se había convertido después de tanta desesperación auditiva en punto y final.
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