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Conciertos

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Crónica hambrienta del Cultura Quente 2010 Imprimir
Escrito por Berto Müller   
Miércoles, 21 de Julio de 2010 22:04
Caldas 2010CULTURA QUENTE, CALOR SOFOCANTE

El festival 'Cultura quente' es a día de hoy un evento musical con ya cierto arraigo no sólo en Galicia, sino en todo el norte peninsular. Este año el cartel no desmerecía una visita a pesar del asfixiante calor y la dudosa hospitalidad de los lugareños. En cuanto a los conciertos, “pasen y lean”…

Al pueblo de “as termas” se le enturbiaron un tanto las aguas este pasado fin de semana de tanto foráneo que se movió hasta allí para el “Cultura Quente”, festival que lleva ya 12+1 ediciones y que crece con cada una de ellas, tanto en la calidad de los grupos que conforman sus carteles como en la organización del evento.

En cuanto a lo primero, esta edición contaba con dos días de conciertos (viernes 16 y sábado 17 de julio) donde el eclecticismo era la nota predominante del cartel (todos los años lo fue).

El primer asalto comenzó para mí con Johnny Winter, un clásico del rock de apariencia un tanto decrépita pero gran dominio de la guitarra eléctrica. Hizo un concierto demasiado técnico, perfecto para eruditos del instrumento pero un tanto aburrido para el resto del personal.

La tarde continuó con Ocean Colour Scene (OCS),  que tardaron unos cinco minutos en aunar coros de mods (alguno había), rockers (cuando menos en apariencia), hippies (o algo así) y demás asistentes con “Profit in peace” que fue uno de LOS MOMENTOS del concierto. Y es que los de Birmingham estuvieron geniales en la selección de canciones, mezclando temas de los que marcaron a la generación del Brit Pop y de su último álbum “Saturday”, que no desmerece para nada a sus clásicos. Por si el público no estaba ya entregado, la enhorabuena por el recién ganado campeonato del mundo (primera de varias durante el peregrinaje de bandas), fue la guinda de la confraternidad (les tuvo que quemar por dentro, ¡los creadores del fútbol felicitando a otros por ser los mejores en su invención!).

Lo siguiente en subir al escenario fue Tricky, y con él parte de los asistentes al festival, porque el de Bristol tuvo la “genial idea” (probablemente provocada por el colocón que le acompañaba) de invitar al público a subirse al endeble palco, ante la mirada de resignación de los miembros de seguridad, que fijo que se acordaban en su fuero interno de la progenitora del “artista”. No hay mucho que decir del “no concierto” de nuestro “colocado amigo”. Ni rastro del sonido Trip – hop que se presupone en una actuación suya, ni siquiera de su voz (la sequedad bucal le impedía vocalizar), sólo en un momento simuló una especie de atragantamiento, o carraspeo, o algo así que se suponía era el estribillo de algo. Para hacerse una idea de lo hecho por Tricky, piensen en el frontman de Boney M perjudicado por una sobredosis de Trankimazín, pues algo así era el deambular de este “genio” ex colaborador de Massive Attack. Eso sí, sería injusto no hacer una más que merecida mención a la gran bajista que aguantó estoicamente la avalancha de público provocada por su “compañero” y también a la que se suponía voz femenina de acompañamiento (que en la práctica fue la única voz), pues nos regaló una versión de “Ace of Spades” de Motörhead que fue el único momento salvable de la deplorable actuación.

Pasado el gran concierto (OCS) y la decepción (para quien esperase algo de Tricky), llegó la sorpresa, Clã. Grupo encabezado por Manuela Azevedo, voz y alma, pues la disparidad de registros vocales no tiene nada que envidiar a otras grandes del rock, como Lisa Kekaula (The Bellrays), Karen O (Yeah Yeah Yeahs) o Cristina Martinez  (Boss Hogg). Una grata sorpresa que se ganó a los asistentes con simpatía, buen hacer y una versión de “The Beautiful People” de Marilyn Manson.

Lo que más pareció agradar al público de esta primera sesión fue la sorpresa que brindó la organización al subir a Vestusta Morla al escenario sin más aviso que un oso panda que pululaba por el rellano toda la tarde con el nombre del grupo escrito en el pecho. Todo un detalle agrandado porque el concierto fue bueno y la actitud del grupo mejor todavía. Si su actuación no ocupa más líneas en el presente artículo es porque me declaro completamente ignorante sobre esta banda.

Dj Amable cerró este primer día, pero el cansancio impidió a un servidor disfrutar de su sesión al completo.

La segunda jornada
Del segundo sorprendía con una superflua ojeada al cartel la presencia de The Sonics, a su edad!!!. Pues estos abuelos del Garajerock movieron a adolescentes, treintañeros y público de otras décadas a base de clásicos, desde Louie Louie, Psico, Cinderella, hasta Strychnine, The Witch... no se escuchaba un mal comentario entre los asistentes.

El cartel del segundo día semejaba más homogéneo que la primera jornada, pues al Garajerock de Sonics siguió el sonido cincuentón de Kitty, Daisy and Lewis, la grata sorpresa de del último día. Sonido Rock-a-Billy, country, Swing, Doo wop, rhythm and blues, Gospel… que rememoraba a clásicos de estos géneros, desde Jerry Lee Lewis o Ray Charles a Muddy Waters o Johnny Cash y que semejaba la banda sonora perfecta de acompañamiento a las aventuras de Dean Moriarty y Sal Paradise en “El Camino” de J. Kerouak. Lo increíble de estos tres hermanos caracterizados para su música con unas vestimentas, maquillaje y apariencia general como pocas veces había visto, es que ¡los tres tocan todo!. La batería tornaba en teclista para a continuación cambiarse con el guitarrista (que solía ser Lewis Durham) y así rotaban en casi cada tema.

Lo último que el cuerpo de quien les escribe aguantó a ver en esta última edición del “CQ 2010” fue The Raveonettes. Los daneses hicieron un concierto de humor austero pero musicalmente impecable en el que mezclaron temas de sus primeros discos con los más pop de los últimos trabajos. Las influencias de Sune Rose Wagner y Sharin Foo son claras (y en directo más): The Jesus and Mary Chain (a los que emulan incluso en la particular forma en que Bobby Gillespie tocaba la batería, de pie), Sonic Youth pero también The Velvet Underground o The Ronettes. Su sonido es el producto de que a Phil Spector le hubiese tocado inspirar los 80´s en lugar de los 60´s. Un concierto muy bueno pero no demasiado festivo para el estado en que estaba la mayor parte del “irrespetable”, entre el que no faltaron los “piropos” a la guitarrista danesa, cual Paco Martinez Soria y sus suecas, por momentos la situación semejaba un “vente pa Caldas Pepe” que ancla la imagen de la mujer en el rock en eso, imagen.

Aquí finalizó mi presencia en el festival, lo siguiente era Tony Lomba & Elio dos Santos, pero mi cabeza ya había colmado de actuaciones frikies con el “genio de Bristol” en la anterior jornada. En hecho de no hacer mención a otras bandas presentes se debe únicamente a que no tuve la oportunidad de verlos, no por afán de obviar su presencia.

En definitiva, EL “CQ” es un festival que crece con cada edición sin renunciar a su carácter gratuito, lo que no es óbice para que los grupos se tomen muy en serio sus actuaciones. No así los hosteleros del lugar, que no derrochaban precisamente amabilidad ni ansia alguna por su oficio, cerrando las cocinas durante los días del festival (curiosa forma de superar la crisis económica).

Pero viendo cómo crece el evento en sí, los locales del pueblo lo harán gradualmente en posteriores ediciones, ¡esperemos!

Comentarios (1)

Martiña dice:

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...
Como siempre, querido Berto, nada que objetar...la verdad es que solo faltaba la paisana de Luar para salir a bailar con el de Boney M...o era Tricky? Y por fin cumplí con mi antojo de ver a Vetusta en directo y si es por sorpresa, mejor que mejor. Grandes!!!
22 julio, 2010

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