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Escrito por Carlota Alarcón
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Miércoles, 19 de Noviembre de 2008 13:20 |
Al otro lado del planeta Inditex, de la galaxia del prêt-à-porter, existe un movimiento de jóvenes creadores que enaltece la moda como signo de identidad. Su baluarte es la defensa del estilo como cultura. Y su carta de presentación, el diseño con etiqueta alternativa. La Canalla, A Vaca Láctea, Minimy o las camisetas de Lobisome abanderan en Galicia una nueva corriente que reivindica lo diferente y apela al compromiso.
En plena resaca de la movida viguesa de los 80 nacía en Vigo La Canalla. En 1997, Francisco Soto, Amalia Collazo y Patricia Soto emprenden su propia aventura empresarial con una inquietud: la calidad de vida. La marca arranca bajo un criterio diferenciado, customizando prendas descatalogadas de firmas en liquidación. La vía de venta, un show room en la calle Uruguay. Los clientes: gente joven ávida de prendas distintas. Poco a poco, la introducción de diseños propios en las colecciones les permite descubrir el valor comercial de su proyecto frente al reciclaje.
En 1999, La Canalla se presenta al gran público en club Vademecwum (Vigo) mediante un desfile performance con cantante de ópera, música electrónica y danza. La respuesta del mercado no podría haber sido mejor y la marca abandona por completo el reciclaje. Desde entonces, su carrera ha sido imparable. Además de crear ropa para los que apuestan por salir a la calle con una etiqueta alternativa, La Canalla se ha volcado en el diseño de atrezzo para cine, teatro y televisión. El vestuario de los de Vigo se ha podido contemplar en obras de La Fura del Baus, el montaje de la Volvo Ocean Race o la última pieza de Factoría Teatro, Os homes só contan ata tres.
EN LA ÓRBITA LÁCTEA Gracias al movimiento que promueve a finales de los 90 La Canalla, en 2004 nace la Asociación de Deseñadores e Comerciantes de Moda Alternativa, un colectivo que pretende conseguir un espacio propio para los jóvenes creadores entre la oferta aplastante de las grandes multinacionales. Entre los promotores de esta agrupación se encuentra la cooperativa galeguista y antiglobalizadora A Vaca Láctea. La filosofía de esta firma se basa en el apoyo al comercio local, las empresas de fabricación limpia y de factura eminentemente gallega.
Además de organizar exposiciones y respaldar proyectos musicales como Falcatruada, A Vaca Láctea diseña ropa y complementos. Trabaja su propia marca, made in Galicia cien por cien, y colabora con casas como Psiconáutica (Pontevedra), La Canalla (Vigo), Fento (O Grove), Pulga Verde (Mondoñedo), Moda Friki (Vigo), Caramuxo (Arousa) y un largo etcétera.
NOSTALGIA SIXTIE Quizás con aspiraciones menos transgresoras y haciendo un guiño a la nostalgia de los 60, hace apenas un par de años salía a la calle la primera colección de Minimy, una marca gestada en Pontevedra que pretende satisfacer la demanda del público sixtie siguiendo los pasos de Merc. Mientras Inglaterra saboreaba la victoria en la Copa del Mundo de Fútbol y se popularizaba la minifalda gracias a Mary Quant, Merc estrenaba su primera tienda en Londres, abriendo paso al movimiento de una generación fiel al mundo de la música y las nuevas tendencias.
El primer paso de Minimy fue el estreno de la tienda Carnaby Street en Pontevedra. Después llegaría la apertura en A Coruña, Gijón, León, Burgos, Bilbao, Madrid y Compostela. En 2005 Inma González Ferro, Enrique Valenzuela y Mucha Castromán consiguen presentar su primera colección. Su particular propuesta mantiene los patrones originales de los 60 en trajes, camisas, corbatas, faldas y vestidos. Con la estética mod de fondo, Minimy apuesta por ediciones limitadas, fiel a la comodidad y calidad de la década dorada. El resultado son prendas masculinas con corte esencialmente inglés, mientras que en las femeninas prefiere inspirarse en la moda francesa de hace medio siglo.
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