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Henry Miller es un provocador, un escritor y un hombre que vive, reflexiona y lleva hasta el límite todo lo humano, para bien, o la mayoría de las veces, para mal. Porque en su obra es el mal lo que nos define como humanos. Sus continuas alusiones a las miserias humanas provocaron que sus libros estuviesen censurados en Estados Unidos. Henry piensa, se toma como ejemplo, y lo que es él como ser humano, constituye todo lo que es su concepción del mundo. Lleva hasta el extremo aquello que constituye la naturaleza humana, a un extremo que desemboca en una descomunal egolatría que conecta con el lector profundamente. A éste lo hace llorar, reír, sorprenderse... Pero si no nos dejamos asustar por sus provocaciones, su lenguaje explícito e incluso soez, entenderemos todo lo que dice, con las entrañas, no con el cerebro. Si llevamos esta idea al extremo podemos pensar que es una especie de Mesías.
Henry Miller, es un escritor que nos hace pensar de una manera tal, que pocos autores consiguen. Su estilo es caótico, o no.. su belleza radica en que todo esta podrido, pero su prosa es precisa e incluso preciosista. A Henry Miller le entendemos como a ningún otro escritor, pero no usamos el entendimiento, usamos nuestras vísceras para descifrar sus reflexiones, porque nosotros sabemos que dentro de nosotros habitan demonios y ángeles, y quizás la literatura y el arte en general llevan demasiado tiempo hablando para esos ángeles. No quiere descuidar esa animalidad, esa brutalidad porque eso, la violencia, esa brutalidad que narra en sus libros nos hace humanos.“Mientas más cultiva el hombre las artes, menos se empalma. Se produce un divorcio más y más sensible entre el espíritu y el bruto. Sólo el bruto se empalma bien, y la jodienda es el lirismo del pueblo. Joder es aspirar a entrar en el otro, y el artista no sale jamás de sí mismo”. Así de contundente se muestra Miller en "Trópico de Capricornio", su obra cumbre. Henry Miller es un punto de partida, su escritura se empapa de sí mismo como si creyese que es el único ser sensato y lúcido de la Tierra... Es escritor primero para él y después para el mundo. Su figura está mitificada, como tantas otras. Y como tantos otros se utiliza a sí mismo para hablar del mundo que lo contempla impasible, duro, corroído por el terror de la existencia vital. "Trópico de Capricornio" está a caballo entre la autiobiografía y el manifiesto filósofico, dotando así a la obra de una originalidad que se antoja inigualable. Se ríe de sí mismo, se compadece e incluso se alaba y nosotros, los lectores, no sabemos si es un charlatán o el más sincero de los hombres. “¡Nunca he conocido a un hombre así! Nunca he conocido a un hombre tan generoso, tan indulgente, tan tolerante, tan despreocupado, tan temerario, tan limpio de corazón como yo. Me perdono todos los delitos que he cometido”, escribe. Evidentemente no podemos leer esto sin que una sonrisa nos ilumine la cara, aunque esa egolatría está presente en casi todos los escritores que marcaron la diferencia (Walt Witman, por ejemplo). Esa egolatría no está exenta de vicios, ya que él mismo reconoce que todas las cualidades negativas de su pueblo están presentes en él. Él es un obsevador, un visionario, las descripciones que hace de lugares y personajes son sumamente precisas y transmiten tanto la neurosis que existe en la sociedad americana como en sí mismo. Es un rebelde y su lucha desemboca en un anarquismo del individuo, en intentar que cada uno de nosotros navegue hacia su interior y luche contra esa moral del trabajo que para Miller no es otra cosa que la moral de la inercia. Él se salva a sí mismo y se perdona para perdonar al mundo, ya que todo es lo mismo.
En una ocasión escribió que si tuviera la ocasión de ser Dios la rechazaría, porque ser humano es la mejor de las experiencias y que abarca todo el universo. Todo esto se enmarca en una concepción del arte que va más allá de la simple perfección literaria, para él, el poeta es aquel que consigue cambiar algo. Relacionado con esto nos encontramos la pornografía, importante presencia y aspecto muy criticado en su obra. Las descripciones que hace de un polvo no se diferencian en nada de la novela pornográfica, él folla y folla sin importarle nada la mujer, en mucha ocasiones alude a ésta como "meat" (carne). Algo que puede herir sensibilidades, pero al mismo tiempo que folla reflexiona sobre otras cosas que no tienen que ver con el acto sexual y que incluso alcanzan reflexiones metafísicas, que incomodan y mueven esos demonios que están dentro del lector. Al mismo tiempo contagia la excitación provocada de la descripción clara y a veces brutal del acto sexual...
Para Miller el arte es aquello que es capaz de cambiar algo. Es ese fenómeno capaz de mutar el estado de las cosas e incluso de destruirse a sí mismo. La catarsis es necesaria para la redención humana, nos viene a decir. Después de todo, Miller busca la pureza con especial ahínco. Trópico está dedicado “a ella”, y casi al final, esa pureza lo embriaga todo, después de una neurosis, de abrazar nuestros demonios y la podredumbre. La búsqueda del yo llega de esta manera a un punto y seguido. El lector habrá sido conducido por laberintos, habrá sentido vergüenza, se habrá escandalizado, experimentado sensaciones agradables y desagradables, incluso se habrá reído. Pero cerrará el libro y no podrá dejar de pensar en él y en su concepto de la vida en mucho tiempo. Sin lugar a dudas "Trópico de Capricornio" cambia algo, quizás no sepamos el qué, pero nos incita a un viaje hacia dentro de nosotros, ese que tanto añoramos y al que tanto tememos.
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