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Con la publicación de “Las Flores del Mal” (escrita a los 23 años y con el título inicial de “Los Limbos”) en 1857 se completó la polémica en torno a su figura, ya de por sí sospechosa desde sus episodios fuera de lo políticamente correcto. La sombra de estas flores es demasiado alargada, con la inevitable consecuencia de no poder ser superada por ninguna otra publicación del autor. Los poemas contenidos en dicha obra fueron considerados una ofensa a la moral pública y la catalogación de obscena, atentando así contra “las buenas costumbres de la sociedad en la que le había tocado vivir”. Dichos hechos tuvieron como consecuencia su procesamiento por parte del gobierno francés que acusó al poeta de ofender a dicha moral con el consiguiente proceso en medio del escándalo generalizado. Seis de sus poemas fueron suprimidos de la edición a pesar del apoyo de sus colegas y ésta sería confiscada por madato judicial. Es probable que el escándalo se desatase originariamente desde el diario Le Figaro. En agosto se procesaría también a sus dos editores con las multas correspondientes a pesar del incondicional apoyo de jóvenes poetas. No obstante, a pesar de su condena por obscenidad y blasfemia, en 1860, el Ministerio de Instrucción Pública le concede en dos ocasiones ayudas monetarias de unos trescientos francos. Aunque ante el gran público y todavía mucho después de su muerte, su figura sería asociada a la depravación y el vicio. A pesar de ello, ni la orden de suprimir seis de los poemas ni la consecuente multa de trescientos francos que le fue impuesta, impidieron la posterior reedición de la obra en 1861. En esta nueva versión, aparecieron unos treinta y cinco textos inéditos además de constituirse el punto de partida de otra obra: “Pequeños Poemas en Prosa” que se podrían ver editados en versión íntegra en 1869 (a pesar de que en el 64 ya habían sido publicados algunos en el diario Le Figaro, bajo el título alternativo “El Esplín de Paris”) En esta época también vieron la luz los Paraísos artificiales (1858-1860), en los cuales se nota una cierta influencia de Thomas De Quincey.
Baudelaire, el hombre además del poeta se aísla al verse incomprendido, su carácter se amarga cada vez más y en ella sólo parece ver dos luces que alumbran su existencia desde ese foso invisible: los escritores Stephane Mallarmé y Paul Verlaine admiran su obra a pesar de ser todavía figuras desconocidas pero imprenscindibles a posteriori de la poesía francesa y mundial. Pero Baudelaire desconfía de estos jóvenes poetas, ya que, nunca supieron valorar sin embargo los “Pequeños Poemas en Prosa”. Escribe un ensayo sobre Madame Bovary, de Gustav Flaubert, al que también habían juzgado por inmoral.
Su trabajo "Paraísos artificiales", escrito en 1860, es un relato de sus experiencias personales con drogas como el opio. Da a conocer “Encantos y torturas de un fumador de opio”, sobre Thomas de Quincey. En 1861 presenta su candidatura a la Academia Francesa. Desea rehabilitarse y obtener un salvoconducto de dignidad profesional y solvencia. Busca insistentemente el reconocimiento oficial de sus actividades más lejos del círculo creado en los cafés literarios aunque fracasa de nuevo por la oposición y los consejos de los académicos. De esa manera, enfermo, arruinado y desconocido, junto a su mulata alcoholizada y luego parapléjica, Baudelaire subsiste como puede. En sus cartas se encuentra de manera explícita el deseo de recurrir al suicidio como solución a su atormentada existencia.
En la primavera de 1864 viaja a Bégica, donde vivirá durante dos años en Bruselas y donde trata de ganarse su vida dando conferencias sobre arte en los círculos intelectuales de diversas ciudades, que resultan ser un fracaso. Sólo llega a dar tres conferencias sobre Delacroix, Gautier y Los paraísos artificiales, con escasa asistencia de público. Intenta una edición de su obra completa pero la misión fracasa y se venga de la falta de acogida escribiendo un panfleto titulado ¡Pobre Bélgica! Esto le desanima de manera notable, además de la parálisis que la sífilis le causa en 1865, junto a los síntomas de afasia y hemiplejía, que arrastraría hasta su muerte. Durante esta etapa sufre trastornos nerviosos y dolores musculares, ahogamiento, crisis gástricas. Como alternativa al dolor fuma opio y toma éter. Sufre el primer ataque cerebral y su deterioramiento físico es más que notable. Al recurrir al éter como medio de combatir el asma y al opio contra los fuertes cólicos que sufre, su salud se vuelve precaria y decide pasar estancias temporales en Honfleur junto a su madre y en Alençon con su amigo y escritor Poulet-Malassis.
Su madre, que viaja a Bruselas, le trasladaría de manera urgente a una clínica parisina donde es internado y permanecería sin habla aunque lúcido hasta la hora de su muerte en agosto del siguiente año. Mientras, transcurre un año entero en el la enfermedad no hace sino agravarse y convertir lo que queda de su vida en una lenta agonía. Para ayudarle a sobrellevar su dolor, sus amigos acuden a visitarle e interpretarle las obras de Wagner. El 31 de agosto de 1867 muere en los brazos de su madre, a los 46 años de edad.
Póstumamente, en 1868, se publicaron sus "Pequeños poemas en prosa" En 1872 se publicó su epistolario, en 1909 sus “Journaux Intimes”, en los que se pueden encontrar “Cohetes” y “Mi Corazón al Desnudo”, en 1939, por fin la primera edición de sus obras completas. El resultado es la consideración de Charles Baudelaire como el padre de la poesía moderna y el creador de una sensibilidad poética desgarradora que lucha por subsistir entre el dolor de vivir y la pureza del alma artística.
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