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La mirada inmortal de Leni Riefenstahl Imprimir
Escrito por Guillermo López   
Lunes, 12 de Enero de 2009 16:31
Leni Riefenstahl

EL INMENSO TALENTO DE UNA DIRECTORA IRREPETIBLE 

101 años de vida dan para mucho y Leni Riefenstahl supo aprovecharla al máximo desde su nacimiento en la ciudad de Berlín hasta sus últimos días.

Hemos de agradecer a una temprana lesión de menisco que la idea de ser bailarina se evaporase, para reconducir ese inmenso talento artístico que nos ha regalado desde sus inicios como fotógrafa y realizadora.

Su fascinación por el cine comenzó en 1924 cuando vio una película sobre los Alpes dolomitas y sobre todo al contemplar la obra maestra de Sergei M. Eisenstein, 'El Acorazado Potemkin'.

Su reputación en la producción de filmes, el riesgo al someterse a la búsqueda de escenas impactantes y su buen hacer llegaron a oídos del Hollywood dorado. Pero la fama internacional llegó en 1932 de la mano de su film 'Das Blaue Licht' ('La Luz Azul') premiado en la Mostra de Venecia.

Poco antes de llegar al poder, Hitler quiso conocerla, atraído por la notoria profesionalidad de esta artista, su fama y su atractivo. Goebbels le otorgó el primer puesto como cineasta del régimen mientras otros genios del séptimo arte como Fritz Lang abandonaban el país ante lo que se avecinaba. Su film por encargo 'El triunfo de la voluntad' (1936) obtuvo el Premio Nacional de Cinematografía, la medalla de oro en la Bienal de Venecia y en la Exposición Universal de Paris en 1937.

'Olympia', un documental sobre los juegos olímpicos de Berlín en 1936 conquistó al pueblo y gobierno nazis además de ganar el León de Oro en el Festival de Venecia. Dicho metraje se estrenó en sesión privada para el Führer en su cumpleaños. Empleó 35 cámaras y numerosos teleobjetivos, tuvo a 60 operadores trabajando y experimentó técnicas innovadoras como la colocación de ruedas bajo las cámaras para poder seguir la marcha de los atletas, utilizó el travelling como nadie hasta entonces, improvisó fosos en el estadio para captar los saltos desde una perspectiva aérea. Utilizó el objetivo de 600 mm, el de más largo alcance de la época y de una cámara subacuática, construida especialmente para los saltos de trampolín.

400.000 metros de película tuvieron que ser reducidos a 100.000 en un montaje que duró casi dos años.
Riefenstahl gozó de recursos técnicos y financiación para sus trabajos en una época en la que para el resto de los mortales era más que difícil. Su proyecto 'Tierra Baja' inicialmente previsto para rodar en España se llevó a cabo en Alemania con una reconstrucción de entornos similares con extras de etnia gitana, provenientes de campos de concentración de los que se sirvió para el rodaje, que lograría estrenar veinte años después. Riefenstahl declaró haber visto tras la guerra a los gitanos que participaron en sus películas (a pesar de que éstos fueron asesinados en campos de concentración). Tal afirmación llevó a la fiscalía de Frankfurt a abrir un proceso contra la legendaria cineasta por negar el Holocausto.

Al finalizar la guerra también fue detenida, se le confiscó todo su trabajo y posesiones. Frente a las acusaciones que vertían sobre ella, se defendía argumentando su ingenuidad y desconocimiento del exterminio nazi. Fue interrogada durante meses y tras vivir en la miseria y ser sometida a terapias de electroshock en un manicomio con el estrafalario argumento de “desnazificarla”, salió airosa de varios juicios en los que se reconoció su no-implicación con el nazismo aunque sí el hecho de ser simpatizante de éste y se justificó que su relación con Hitler y el Reich era puramente profesional.

Tras esto último logró recuperar parte de sus trabajos, se lanzó a la aventura por África con sesenta años a sus espaldas retratando a la tribu de los Nuba, aprendiendo su lengua, adentrándose en territorios inexplorados de tribus cuyo desconocimiento por el mundo occidental era absoluto y conviviendo con ellos como un miembro más. Inmortalizó ritos, fiestas y luchas nunca antes capturadas por una cámara. Por ello no es de extrañar que este documento sorprendiese al mundo entero. En la exaltación de los cuerpos en dichas fotos, sus detractores vieron reminiscencias de la ideología nazi y la superioridad de las razas, pese a que Leni siempre defendió la autonomía estética del arte.

A los setenta y dos años aprendió submarinismo. Le serviría para presentar una película de temática submarina (su interés por los arrecifes de coral quedó así manifestado) realizada con noventa y siete primaveras que presentó en el 2000 cuando aún seguía practicando paracaidismo. Murió en 2003 a los 101 años. 

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