Armenia, la distancia entre la negación y la tolerancia
Escrito por Patricio Garbajosa
Miércoles, 10 de Junio de 2009 16:42
ARMENIA, EL PAÍS DE ‘ARARAT’
El 19 de Enero del 2007 el periodista turco armenio Hrant Dink fue brutalmente asesinado ante las oficinas del semanario bilingüe ‘Agos’. Su delito, promover el reconocimiento de un genocidio bajo los valores del entendimiento y el diálogo
Seguramente alguno de ustedes haya oído alguna vez hablar del llamado genocidio armenio. No se preocupen, no existe. Es un invento. Al parecer, el exterminio sistemático de más de millón y medio de personas en un sitio llamado Armenia no ha ocurrido nunca. Armenia no es un país, es una palabra también inventada por algún ideólogo radical con malas intenciones.
Entre 1915 y 1917 y décadas anteriores no hubo ningún tipo de actividad represiva en una zona a las puertas de Asia situada entre Turquía, norte de Irán, Georgia y Azerbaiyán, no había ningún pueblo de religión cristiana por allí, de hecho se afirma que fueron los primeros en convertirse a esa religión monoteísta, en el 301 después Cristo. Es todo un invento, repito, un invento.
Se supone que hay una serie de personajes que pululan por el mundo con extraños apellidos, casi todos acabados en ‘–an’ que forman una especie de fuerza de presión que podríamos llamar ‘Lobby’, y que estaría formado por millones exiliados, que se dedican a divulgar infundios y barbaridades. Mitos que no existen, repito, no existen. Cosas como violaciones brutales, asesinatos en masa, crímenes contra la humanidad, ahorcamientos públicos, cabezas sin cuerpo… Detalles intrascendentales que son imposibles. No había salvajes en esa época. Nada, olvídenlo, todo es fruto de la imaginación. No hay fotos, no hay documentación, no hay nada de nada.
De hecho se lo pueden creer o no, pero Atom Egoyan, un director de cine bastante mediocre, autor de ‘Exótica’ (1994), ‘El Dulce Porvenir’ (1997), ‘El Viaje de Felicia’ (1999) no hizo más que inventarse una historia sobre ese supuesto pueblo en su película ‘Ararat’ (2002). Un filme dentro de un filme. Menuda manera más simple de tratar un tema sobre el genocidio. De hecho la película es normalita... Por supuesto, no se la recomiendo.
‘Ararat’ o la ‘Montaña del Dolor’ en turco (un extravolcano, en términos técnicos), así es como le llaman esos armenios que, aún encima, dicen tener lengua e idioma propios. Repito otra vez, no existen. El mito dice que en esa montaña se posó el arca célebre del diluvio. Seguro que el señor que escribió el Génesis pasó por allí alguna vez se quedó prendado y dijo: “esto para mi libro de cuentos”. Es el símbolo que tanto utilizan esos ideólogos de la maldad que son los armenios para recordar a su supuesto país, concretamente en la que llaman Armenia histórica, hoy bajo soberanía turca.
Pero no sólo es este tal Egoyan, también podemos encontrar a un tal Charles Aznavour, un tipo que canta y al que le han otorgado una medalla los franceses, la ‘Legión de Honor’, como a nuestro Induráin. Toda una celebridad para los armenios. Actualmente anda por los 85 años y dicen que ha vendido más de 100 millones de discos. Al parecer, además de cantar hace campaña pro Armenia. De hecho sale en la filme de ‘Ararat’ y en muchas otras.
Se habla de doble genocidio: el ritual, el de exterminio, y el del silencio, el que da la espalda. Pero, ¿quién ha oído hablar de eso? Es lógico pensar que si nadie ha escuchado hablar de algo, entonces es que no existe. Lógica cartesiana, ¿no? Reconocer el genocidio armenio, reconocer un holocausto… Reconocer un invento… no tiene sentido.
Les advierto. Si van ustedes a Jerusalén seguramente se encontrarán con unos señores que dicen ser armenios. Cuidan de un templo, el de San Jacobo. Pues ni caso. Y si ven la tele a un argentino jugando al tenis la mar de bien, Navaldian, créanselo, no es de origen armenio. Dicen que los armenios son un pueblo culto, ¡cómo van a jugar al tenis!
Si hasta hay cómics y publicaciones de libros en España, ¿a quién diablos le importará eso en España? Un tal Paolo Cossi dibuja algo sobre el tema, le llama ‘La Gran Masacre’ (Ed. Ponent Mon), se comenta que no es un gran cómic, pero que conmueve. No me extraña... También hay unos cuantos libros, la Casa de las Alondras (una novela sobre el genocidio armenio y su diáspora), de Antonia Arlsan. ‘Armenios, El Genocidio Olvidado’ de José Antonio Gurriarán, editado por Espasa., o la trilogía de G.H. Guarch (Emecé Editores) ‘El Árbol Armenio’. Todos panfletos…
Ya si nos ponemos a mirar en la red, cantidad de inventos, repito, inventos.
Todo esto no existe, repito, no existe. ¿Ha quedado claro? Si tal pásense por estos enlaces para comprobar que todo lo que digo no existe.