Compartir

Facebook MySpace Twitter Digg Delicious Stumbleupon Google Bookmarks 

Conciertos

Marzo 2010
Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom

1

2

3

4 5 6 7

8

9

10 11 12 13 14

15

16 17 18 19 20 21

22

23

24 25 26 27

28

29

30

31
Recordamos la figura de Greta Garbo Imprimir
Escrito por Guillermo López   
Jueves, 09 de Julio de 2009 17:06

Greta Garbo, la belleza perfectaGRETA GARBO, DESAPARACIÓN DIVINA

De vendedora de sombreros a mito del cine. Uno de los rostros más bellos e influyentes de la historia.

Greta Lovisa Gustafsson constituye un caso peculiar en el mundo del celuloide, al retirarse de la vida pública y profesional con tan sólo treinta y seis años y treinta películas a sus espaldas. El misterio se adueñó de ella como si una extraña sombra acompañase a la figura de una mujer que había dejado de ser “Divina”.

“La mujer que no reía” viene al mundo en Estocolmo, el 18 de septiembre de 1905. Sus padres, empleados de la limpieza y hogar en un barrio pobre viven con Greta y su hermana mayor. Cuando su padre alcohólico muere, deja los estudios con catorce años y busca opciones laborales de diversa índole: empleada de una barbería, en un almacén como vendedora de sombreros de mujer y como modelo comercial. Luego se forma como actriz en la Real Academia Dramática de Estocolmo, donde conoce a Frans Enwall, profesor que la recomienda al director Eric Petscher, gracias al cual debuta en la pantalla con “Luffar Petter” (1921). Protagoniza la exitosa saga de “Gosta Berling” en el papel de la condesa gracias a Mauritz Stiller, quien le cambia el apellido por Garbo y le aconseja refinar su estética. En Berlin rueda en 1925 una película a las órdenes de uno de los grandes, G.W. Pabst, “Bajo la Máscara del Placer”. Louis B. Mayer contrata a Stiller en 1925 para la MGM y también a Greta únicamente por exigencias del director. Su naturalidad ante la cámara y su variedad de registros la destacan como una gran actriz. Debuta así en EE.UU con “El Torrente” (1925) de Monta Bell. Las posibilidades y esperanzas puestas en ella comienzan a dar sus frutos. Pero el éxito llegaría con el cine mudo en títulos como “El torrente/Entre naranjos” (M. Bell) de 1926, melodrama adaptado de una obra de Blasco Ibañez. La película gusta y su proyección es rentable. Luego con "La tierra de todos" (también de Ibáñez) y "El demonio y la carne" (1927) llegaría también la primera versión de Ana Karenina. La Metro decide los planes de trabajo en una época en la que las majors poseían un amplio control sobre sus actores controlando incluso qué vestuario era el más adecuado para sus interpretaciones junto al más mínimo detalle. Sus papeles eran de lo más variado: rusa en Ana Karenina, condesa húngara en “El demonio y la carne” (en la que conoce a John Gilbert, a quien dejaría plantado en el altar, pero siendo su coartada para desmentir las tendencias lésbicas de la sueca), espía rusa en “La dama misteriosa”, parisina en “La mujer divina” (1928) de Víctor Sjostrom (de ahí su famoso apodo), lyonesa en “El beso”, y finalmente americana. 24 películas y 15 diferentes directores y aunque temía por su voz en los orígenes del sonoro (fatalidad para su amante, John Gilbert, por su voz chillona que provoca su retirada en el 34 y que moriría dos años después), su voz de contralto profundo resultó cautivadora.


La rivalidad de estudios como la MGM y Paramount lo fue también entre Garbo y Dietrich. En el 1939, la magia de “La Divina” comienza a decaer. En 1930, cuando el cine sonoro hace su aparición se promociona a la actriz con la famosa frase de ¡Garbo habla! para luego, con “Ninotchka” (1939) de Ernst Lubitsch, transformarse en ¡Garbo ríe! Nominada al Oscar en cuatro ocasiones, la Academia la premiaría con uno honorífico que rechaza argumentando que: “no quería verle la cara a nadie”. Su última cinta fue “La mujer de las dos caras” (1941), tras la cual, se retira de la vida pública y vive prácticamente recluida en su casa de Manhattan. De hecho, odiaba las premiére, no regalaba autógrafos y trabajaba siempre con el mismo director de fotografía. Dominada por su excesivo espíritu crítico era capaz de echar al mismísimo director del plató y quedarse a solas con el operador de cámara y el iluminador cuando la escena exigía gran concentración. Su famosa frase de “¡Creo que me vuelvo a Suecia!” cuando algo no funcionaba se podía oír a menudo además de la amenazas al equipo de rodaje. A veces, de incógnito acudía a los cines solamente para observar la reacción del público ante sus interpretaciones. Creían que abandonaba la pantalla "hasta el final de la guerra", pero no volvió, perpetuando así su imagen hermosa y joven como si hubiese quedado atrapada en el tiempo. La muerte de Stiller y luego Gilbert repercutirían negativamente en la personalidad ya especial de la actriz que se nacionalizaría estadounidense en 1951. Tal vez su cita de: “Ser una estrella de cine significa ser mirada desde todas las direcciones. No tienes nunca verdadera paz" y su total indiferencia hacia la opinión pública tuviesen algo que ver en ello. Parte esencial de ese misterio que poseía su personalidad eran los supuestos episodios lésbicos sobre todo después de la muerte de John Gilbert en el 36, con Barbara Kent, Marie Dressler, Paulette Duval y especialmente Mercedes Acosta y Marlene Dietrich, a la que siempre negó conocer. A pesar de ello, John Barrymore y Cecil Beaton se encontraban también entre los affaires de la diva. Según la escritora Diana McLellanse en su libro 'The Girls', “las estrellas (Garbo y Dietrich) no sólo se conocieron sino que trabajaron juntas en una película muda, "The Joyless Street", rodada en Berlín en 1925 en la que Garbo interpreta un importante papel secundario, que la lanzaría hacia Estados Unidos, mientras que Dietrich no pasaba de un pequeño papel sin importancia. Garbo, de 19 años, y Dietrich, de 23 entonces, se vincularon en una relación de la que la enigmática belleza sueca salió tan dolida que "claramente dejó la huella de su obsesión por la intimidad”.

Muere el 15 de abril de 1990 en New York a los 84 años. Sus cenizas, conservadas en Estados Unidos fueron repatriadas en 1999 a la ciudad que había visto nacer uno de los rostros más bellos y enigmáticos de la historia del cine. 

Comentarios (0)

Escribir comentario

busy
 

No dejes de leer...

Laura More
elastic
Sala 11 - Edicion especial - nº 0
Web realizada por: (zero zero) estudio audiovisual