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Valentino, el primer 'latin lover' Imprimir
Escrito por Guillermo López   
Jueves, 30 de Julio de 2009 15:37

Rodolfo ValentinoRODOLFO VALENTINO, MAGNETISMO EN EL CELULOIDE

Joven díscolo e inquietovivó en las calle y fue jardinero, camarero y hasta gigoló antes de convertirse en mito del cine

Si hubo un actor experto en levantar pasiones sobre todo entre el género femenino, ése fue sin duda Rodolfo Valentino. El término “latin lover” nació con él cuando por aquél entonces Douglas Fairbanks encarnaba el prototipo de hombre deseado. Valentino, con los rasgos totalmente opuestos, es decir, moreno, tez oscura y finas facciones, llegó rápidamente al estrellato cuando rodó la adaptación homónima de Vicente Blasco Ibáñez, "Los cuatro jinetes del apocalipsis" (1921), de Rex Ingram, en la que hacía gala de su pericia con los tangos. El éxito le catapultó al estrellato. Su sex-appeal era el cebo perfecto para que la inmensidad del género femenino le adorase y la mayoría de actrices del momento ansiasen trabajar a su lado.

Rodolfo Pietro Filiberto Raffaello Guglielmi di Valentina nace un 6 de mayo de 1895 (precisamente el año en que los hermanos Lumière inventan el cinematógrafo) en Castellaneta (Italia) de madre francesa y padre italiano. Su infancia es conflictiva; niño mimado y problemático también es un mal estudiante por lo que es expulsado de varios colegios al no asistir a clase. Sin embargo su madre le traslada a una escuela de agricultura donde consigue el título. Tiene un hermano menor y dos hermanas, de las cuales la mayor, Beatrice, muere siendo una niña. En 1912, viaja a París donde aprende a bailar y en menos de un año agota todos sus ahorros, solicita a su madre volver a Italia donde no encuentra trabajo siendo sus tíos los encargados de enviarle a tierras americanas para buscar fortuna. Corre el año 1913 y en New York (viviendo durante un tiempo en las calles) lo intenta de nuevo como jardinero, camarero, bailarín de tangos e incluso gigoló, para acabar cayendo de lleno en el mundo del cine. En 1915 consigue trabajar como extra en producciones de Hollywood mientras por las noches baila en fiestas de las estrellas de Beverly Hills. Flirtea con la alta sociedad, y seduce a la heredera chilena Blanca de Saulles, con la que se vería envuelto en el divorcio que acabaría con el asesinato por parte de Blanca de su marido. En 1917 se traslada definitivamente a California donde cambia su Gugliemi por Valentino tras el incidente y también debido a la incapacidad de pronunciarlo por los americanos; más tarde sería descubierto por la guionista June Mathis, que lo recomendaría para Los cuatro jinetes del apocalipsis (1921), película que le hace famoso (le apodan “piernas de tango”) y llena las arcas del estudio. En San Francisco es el actor Norman Ferry el que le convence en sus inicios para el cine mudo donde sus apariciones responden al arquetipo de latino malvado hasta que consigue su primer protagonista. Valentino, por aquel entonces casado con la también actriz Jean Acker acabaría por compartir vida con la directora artística Natacha Rambova (con la que haría un tour de danza en el que ganaría unos 7.000 dólares semanales) tras conocerla en el rodaje de “Camille” (1921). Las maquinaciones de la que sería su segunda esposa crean cierta desconfianza en el mundo artístico donde comienza a despuntar. Valentino iniciaría posteriormente un romance con la entonces símbolo sexual Pola Negri. En esa etapa publica un libro de poesía, From Day Dreams, su biografía se convierte en serial a través de revistas de cine e incluso graba un disco, 'Valentino's Renditions'. Poco tiempo después huyen y se casan en Mejico, lo que le conduce a los tribunales acusado de bigamia. Rambova, abiertamente bisexual y avariciosa hasta conseguir lo que se proponía no debía ser ajena a los famosos romances del actor no sólo en la pantalla sino también en su vida privada con Marion Daves, Gloria Swanson, Vilma Banky, Lila Lee y un largo etcétera.
Con obras como "El Caíd" (1921) de George Melford, "Sangre y arena" (1922) al lado de Lila Lee y Nita Naldi, adaptación de Blasco Ibáñez dirigida por Fred Niblo, "Monsieur Bocaire" (1924), “El Águila Negra” (1925), Valentino afianza su atracción a través de la gran pantalla volviendo locas a mujeres de todo el mundo y convirtiéndose en una de las figuras más grandes del cine mudo. Estudia con detenimiento los guiones tanto en inglés como en italiano para un mayor entendimiento y domina sus gestos y tensión sexual en las escenas amorosas. Sus últimos títulos son "El águila negra" (1925) a las órdenes de Clarence Brown, y "El hijo del caíd" (1926), último filme y también éxito comercial del momento. A mediados de los años veinte, su imagen de sex-symbol decae debido a ciertos ataques de los críticos contra su masculinidad, entre ellos uno aparecido en el Chicago Tribune que lo acusa de "afeminar al macho americano", hecho que negaría y para lo cual reta a dicho periodista a un combate de boxeo (propuesta que el crítico finalmente rechaza) con el fin de acallar tan negativos rumores.

Entusiasta de las ciencias ocultas (afirmaba contactar mediante espiritismo con un indio llamado Pluma Negra), apasionado del lujo y de las joyas, muere a la temprana edad de 31 años en Nueva York, el 23 de agosto de 1926 debido a una peritonitis.

Su desaparición causa conmoción e incluso disturbios en California. Un funeral que sin duda fue el más multitudinario y llorado en el mundo cinematográfico de los Estados Unidos, arrastrando consigo numerosos suicidios por parte de sus incontables fans repartidas por todo el planeta. Las imágenes recogidas de su sepelio en New York son realmente impresionantes con un auténtico río humano compuesto por ochenta mil personas que le siguen a lo largo de las calles para despedirse del ya gran mito romántico del celuloide. Está enterrado -siempre rodeado de flores y velas- en el Hollywood Forever Cemetery de California.

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