con... Fundidos bajo la estela de canciones verdaderasRecital del dúo de 'Verano Fatal' en una sala Capitol repleta de seguidores de unos y otra.
Al termino del último concierto que dieron Nacho Vegas y Christina Rosenvinge en la sala Capitol me topé con un tipo de la facultad de esos con los que se ha cruzado un par de diálogos en cinco años. Supongo que la sensación claustrofóbica de una escalera que desciende hacia los retretes obliga a uno mantener las formas y ser educado. En una breve conversación de besugos comprendí que no todo gira en torno a la figura de mi admirado Vegas, sino que la parte femenina del dúo tenía también mucho que ver para que los seguidores acudiesen en masa a llenar la sala compostelana.
El ex "compi" de facultad estaba muy disgustado porque “su” Christina estaba ligada a un sujeto con fama de oscuro, depresivo y decadente. Nada que ver con la realidad de un Nacho de buen ver, gordote y elegantemente vestido ropas mezcla entre Johnny Cash y Nick Drake. Sus zapatos, plateados y brillantes, llamaban la atención. Ella, imponente, y de un exquisito negro, destilaba una fuerte y estimulante presencia femenina. Su edad fue tema de conversación en más de un corrillo. Se conserva divinamente. Hermosísima con sus botas regaladas. Un concierto con sorpresas. Ella dominando el piano. Maravilloso ver la particular interpretación que Christina hizo de 'Michi Panero' acompañado de un Nacho poco hablador pero divertido, con la que se metieron al público en el bolsillo. 'Canción de Palacio' ,'El Salitre' fueron otros de los temas estrella de un recital en el que Cristina se fue creciendo al teclado y con la guitarra acústica, con la que nos regaló un fantástico tema cuyo nombre no logro recordar. Destacaron, por supuesto, 'Verano fatal', fantástica y portentosa. La genial 'Me he perdido'. La trágica y angustiosa 'Humo'… En definitiva, prácticamente todo el disco que lanzaron juntos en octubre de 2007 en esta inesperada historia de amor y música. Un bis, breve y conciliador con nana interrumpida incluida y adiós con la miel en los labios. Atrás quedó un concierto con un comienzo dubitativo, como si todos, incluso los propios protagonistas, estuviesen a la expectativa. Ligeros problemas de sonido no colaboraron en la compresión de los textos, sobre todo en las canciones de la buena de Christina, que poco podía hacer ante los designios de la técnica. Pero sin duda, si hay algo grande que destacar es al majestuoso Ignacio González Vegas. Inquebrantable en su profesión de genio. A él le dedicaremos un especial en próximas fechas. Y con él como destacado miembro del altar de esta humilde web, me despido.
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