“VILAGARCÍA NO VA A ENTRAR EN LA GUERRA DEL SUMMERCASE Y BENICÀSSIM”
Fechas cruzadas. Dos carteles de infarto simultáneos en el mismo fin de semana. El Summercase y Benicàssim han abierto la guerra de festivales, disparando el caché de las bandas por las nubes y dejando en la cuerda floja a los seguidores de la música independiente. Hay que posicionarse.
Mientras la artillería publicitaria de los dos titanes gana terreno y los festivaleros van pasando por caja para asegurarse hueco en la cita de julio, otras propuestas ‘made in Galicia’ sacan pecho con presupuestos más discretos, entradas baratas, grupos con jugo y sin colisiones de calendario. La cruzada Summercase-Benicàssim “es absurda”, comenta a Sala11 Toño Caneda, organizador del Festival do Norte (FDN). “No voy a entrar en esa guerra. Es una locura. Lo único que consiguen es endurecer el caché de bandas que realmente no valen ese dinero”, advierte.
El FDN, que se celebra en Vilagarcía de Arousa entre el 16 y el 17 de mayo, nace con aspiraciones menos megalómanas. Sin obsesiones por acaparar portadas internacionales o atraer a mareas de hooligans en busca de delirios que, muchas veces, poco tienen que ver con la música. Acercar formaciones internacionales a Galicia, descubrir talentos y “arropar” a la cantera gallega y nacional. La organización del FDN lo tiene claro: “No quiero un festival con cien bandas. Prefiero que haya ocho y poder verlas a todas. Es muy interesante hacer un festival como éste en Galicia. Tiene mucho mérito hacerlo aquí y sin mucho apoyo”. Triángulo de Amor Bizarro, The Blows y Franc3S abanderan la propuesta gallega en el escenario. Facto Delafé y Las Flores Azules, La Habitación Roja o Sidonie encabezan el cartel nacional, mientras que Sons & Daughters (también fichados por el Summercase 2008), 1990’s y Broken Social Scene se encargan de poner el sello internacional. En total, 17 grupos pasarán por el escenario del FDN.
El festival de Arousa cerró sus puertas en 2007 con tres mil asistentes. Desde su primera edición no ha parado de crecer. “Es muy difícil consolidarse en siete años. En cada pueblo hay un festival”, apostilla Toño Caneda. Con sólo 400.000 euros de presupuesto (el Benicàssim asciende a nueve millones) y una entrada más que asequible (22 € de abono), el FDN ha conseguido hacerse un hueco más que respetable en la agenda musical. “Lo haces hasta por amor. No es una mina de oro. Incluso hemos palmado dinero. El riesgo es muy alto. Es como una ruleta rusa”, asegura la organización.
Con toda la maquinaria en marcha y un ritmo de venta de entradas “muy bueno”, Vilagarcía se prepara para el despegue. “Creemos que el balance de este año será mucho mejor”, dice Caneda. El equipo de 120 personas ya está listo para que durante dos días Arousa se convierta en capital del indie-rock y la música electrónica. Junto con su hermanastro portugués, Paredes de Coura, y un público festivalero transfronterizo nada desdeñable, el norte se sigue abriendo camino en la encarnizada lucha de titanes que tantas veces acaba relegando a un segundo plano lo que sucede encima del escenario.
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