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Concierto de Wilco en Santiago Imprimir
Escrito por Lucas Arias   
Martes, 02 de Junio de 2009 16:38

Wilco en vivo Foto: wilcoworld.netWILCO EN DIRECTO, ¡QUÉ BARBARIDAD!

Estuvimos en el Palacio de Congresos de Compostela para ver a Wilco.

A ver, cómo empezar… Mientras escuchaba las canciones de Wilco el pasado día 1 de junio en el Palacio de Congresos de Santiago de Compostela me preguntaba a mi mismo qué me sugería la música de esta banda. Confieso que no soy ningún wilcomaníaco. Su música, no sé porqué, nunca me ha llegado a cautivar. Quizás no tenga las orejas tan abiertas como debería, no sé… Es extraño lo que me pasa con Tweddy & Company.

Pues eso, que no hacía más que venirme a la cabeza una idea para iniciar un texto: “una especie de riachuelo que iba abriéndose camino entre la tierra, unas veces golpeando con fuerza, salpicándolo todo, otras en calma…”. Pero me parecía un poco inadecuado empezar con un símil así. Así que mejor voy a resumir la historia con una frase categórica: ‘el concierto fue sublime’. Sublime porque como músicos y como grupo son, sin duda, de lo mejor que hay.

Sublimes también porque para un servidor ver a cinco tipos hacer de sus canciones un hoja en blanco en la que la inspiración brota con una sencillez natural y matemática, con un sonido, para mi gusto, perfecto, y en un marco ideal, es el no va más. Supongo que a Wilco hay que descubrirlos con paciencia, porque su música debe ser de alta calidad y no apta para seres con oídos inaccesibles, ¿no?, o ¿es que quizás para poder posicionarlos en algún altar de divinidades musicales es deber necesario y suficiente el haber escuchado un montón de bandas referentes?

Desde luego, la mediocridad es un concepto que no deben tener metido entre ceja y ceja. No hay una sola banda en el mundo que suene como ellos. Por lo menos yo no la he localizado. Estos americanos (de Chicago) pertenecen a esa especie que tiene un cartel simbólico colgado: “banda de culto”. Y benditos sean. Profesaré su religión, al menos en sus directos.

Dos horas y media de concierto, dos bises larguísimos, un recinto repleto de seguidores, bastante respeto y canciones. Canciones por todas partes. ¿Qué tocaron?, pues supongo que temas de su nuevo disco ‘The album’ (Nonesuch Records, 2009), y de los otros siete que han editado. Ni me importa, apenas conocía ninguna, fui a parar allí un poco por casualidad. Supongo que el dios de la música, si lo hay, puso a este señor en esa expedición de rock, country rock, folk o como quieran llamarlo, por alguna hermosa razón. Fue grandioso descubrir una vez más que cuanto más escucho, menos entiendo de esto. El apabulle musical fue de órdago.

Me comentaba un colega que si no te gusta Wilco, si no te gusta o no sabes apreciar la música de gente como esta, es muy difícil que te guste nada. No sé si será verdad. Pero lo que es indudable es que disponen de calidad musical para dar y tomar. Manejan sus temas como les da la gana, con un ir y venir. Ahora un ritmo más rock, ahora más folki. Ahora más intenso, ahora menos. Ahora canto, ahora me callo. Daba igual, lo que les echaran. Ni un solo error, creo. Todo medido, todo inspirado. No repiten estructuras nunca. Nada suena igual. Estoy convencido de que si quisieran pasarse a hacer heavy metal sería la banda más grande del mundo. Si quisieran escribir una novela rock jamás repetirían una palabra. Si quisieran dejar de cantar, jamás volvería a haber un grupo como ellos.

Porque la ejecución técnica y ritual de sus músicos es maravillosa. De hecho, hubo un momento, un instante intrascendental en medio de todo aquello, en el que dos de los guitarristas de la banda hicieron un breve duelo de melodías, todo acompañado de la música, aparentemente improvisada, del resto de miembros, para al final reunirse en un alarde musical emotivo que hizo prorrumpir en aplausos a todos los presentes. Glorioso. Orgásmico. Un momento inolvidable.

Luego, ya al final, hubo momento Satriani, de esos que vas al baño y regresas y siguen ahí luciéndose dos tipos con sus guitarritas. Pero bueno, hay que entender que entre la euforia y tal… supongo que uno se deja llevar y se acaba por convertir un concierto mágico en un recital de egos.

Y bueno… Voy a decir y confirmar que lo del Wilco me recordó mucho a The Cure en los célebres conciertos del Milenio. Aquel día vi el concierto más impresionante de mi vida. Hoy añado que el día 1 junio de 2009 vi en vivo y en vida a un de los grupos más impresionantes del mundo. Pocas veces he visto tocar a una banda tan jodidamente bien. ¡Fue una BARBARIDAD! 

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