Crónica ovalada del concierto de Yo la Tengo en Compostela
Escrito por J.Eireos
Jueves, 18 de Marzo de 2010 17:11
EL CONCIERTO DE PROVINCIAS DE YO LA TENGO
Estuvimos la sala compostelana Capitol para disfrutar de uno de los conciertos más esperados del año.
Me gustaría poder decir que soy “fan total” de Yo La Tengo, que dispongo de todos sus discos, y que me he pasado media vida escuchándolos. Pero no ha sido así. Tengo apenas una veintena de canciones suyas en mis recuerdos musicales. De modo que no soy el más indicado para hablar del concierto que la banda norteamericana ofreció en la sala Capitol de Compostela el pasado día 16 de marzo, y que estuvo enmarcado en los actos culturales previstos para el Año Santo. Digamos que me tomaré la licencia de desbarrar lo menos posible y de transmitir algunas conversaciones que mantuve después del recital con gente más “entendida”, a ver si así logro cerrar una crónica, cuando menos, ovalada.
“Ha sido un concierto de provincias. ¡Que no me jodan!”. Ese es el titular que podríamos dar. Esto, según un colega vinculado a esto del rock y que apareció entre la media docena de conversaciones que mantuve minutos después sobre el asunto. “He visto a gente como PJ Harvey o Radiohead tocar en directo un disco entero sin sus hits más famosos y salir del local alucinando, y estos tipos hoy han sonado sólo tres o cuatro potentes. Se han marcado un concierto tranquilito en el que ha faltado mucho más”. “Pues a mi me ha gustado. ¿Qué le faltó?”, me interesé. “Más ruido, más caña. Se han dejado casi todos los hits. Ha sido un coñazo, tanta acústica y tanta calma… ¡Joder!, que son Yo La Tengo”.
Es cierto que fue un concierto con dos vertientes, la estrictamente pop, que me trajo el recuerdo de bandas como los Belle and Sebastian; y la puramente ruidista, que me confirmó que bandas de las que soy fiel seguidor como Los Planetas, bebieron en su día, y mucho, de lo que hacía este trío. Fue en esta faceta ‘noise’ donde mostraron esas atmósferas envolventes en las que el sonido Yo la Tengo brilló una vez más con austeridad y emoción. Y todo gracias una canciones que mezclan la dureza sonora con el sosiego de unas voces que son ya míticas en la escena independiente (es maravilloso escuchar a Georgia Hubley cantar. ¡Qué dulzura!).
Esos sí, el público estaba como a la expectativa, o eso me pareció discernir. Supongo que no todo el mundo ha visto en vivo a Yo La Tengo, así que quizás los novatos y los no tan novatos esperasen un poco más de ruido. Sí, hubo un momento de unos diez minutos en los que el bueno de Kaplan se dejó llevar por el delirio de sonoro de su guitarra, y acabó moviéndose como una especie de culebra sobre el escenario para demostrar que Yo La Tengo tienen ese punto de improvisación genial que los hace diferentes al resto. Aunque, posiblemente, se guardaron mucha energía para, como dijo el colega: “conciertos de las capitales. No han tocado ni dos horas. En Madrid tocaron el otro día dos horas y pico”.
Otros colegas de fiesta asintieron en las reflexiones. “Para mi ha faltado más caña. Pensaba que iban a sonar más duro”. Y otro: “Han sonado algo flojitos”. Pues nada, será verdad. Un servidor estaba lo suficientemente emocionado y contento de poder ver, por fin, al trío de Hoboken, que nada de esto llegó a pensar. Debo confesar que mi sueño era escuchar ‘Deeper into Movies’ en directo. Y cuando llegó ese instante milagroso, creí que debería haber sonado aún más intensa. Será que, inconscientemente, me parecieron algo suaves. Perdónenme si desbarro demasiado.
En cuanto a la puesta en escena, la formación norteamericana mostró un sonido más que aceptable y satisfactorio. Una vez más se comprobó que tres tipos, y algunas voces pregrabadas, pueden ser más que suficientes para ofrecer un directo que impacte. Siempre me imagino la de bases pregrabadas o músicos escondidos que pueden llevar bandas como U2 o Placebo, por ejemplo. Así que se les perdona.
Y a todo esto. El concierto se inició alrededor de las 21.15 horas (la entrada marcaba 21 horas, sin más), no sé si es cosa de la puntualidad norteamericana, pero digo yo que aprovechando que estamos en Xacobeo, y que se trata también de promocionar a los músicos de aquí, haber invitado a actuar a un grupo como teloneros habría sido más que acertado. No todas las bandas tienen la suerte de poder tocar ante unas mil personas en una sala y en un ambiente de lujo.