EL MASTURBANTE MUNDO DE LOS DIRECTIVOS
Claudio McKinsey e Iñaki Andersen debutan como dúo con ‘Por Amor y Jerarquía’, un disco en el que se ha colaboradoAna Fernández Villaverde.
Nos llega a nuestro buzón sin saber exactamente cómo, un disco bajo el nombre de Los Directivos. Nada más abrir el digipack, aparece la imagen de dos cuerpos humanos con sus caras tapadas por unas grandes bolsas de algún tipo de congelado. Son Claudio McKinsey e Iñaki Andersen, nombre artístico bajo el que se esconden dos personajes de los que al menos a uno de ellos, lo semiconocemos, ya que -pensamos- está ligado a esto de la música desde hace unos añitos. Pero no vamos a desvelar su identidad porque no pretendemos fastidiarle su estrategia de promoción de ‘Por Amor y Jerarquía’ (Islam Records, 2010), disco en el que participan como colaboradores Ana Fernández Villaverde (LBQ), un tal David Rodríguez, y otro tal Don Pimpón. Su rollo ya empieza a dar que hablar en la red gracias a canciones como ‘Japón Sevilla’ y ‘La Tortura’ y a una manera original de publicitarse, regalando discos si España pierde el Mundial (y si no también), por ejemplo. Así al menos, se tiene el privilegio de que a uno le escuchen, labor compleja hoy en día, teniendo en cuenta la cantidad de música con la que se machaca al personal.
Lo primero que nos llama la atención es la voz, que a un servidor le suena porque hace unos cuantos meses le llegó una maqueta de un proyecto muy casero y muy cutre. Algo de aquello se percibe en este disco de Los Directivos, donde lo electrónico, los organillos y sonidos varios nos recuerdan que La Monja Enana marcó a alguna generación más de lo debido -o lo necesario-, ¡a saber! Sólo que aquí la cosa suena más clara, más fluida y por supuesto, más accesible que aquello. La voz solista, en principio, es espantosa, pero si pensamos en que Joe Crepúsculo canta aún peor, podemos entender que no estamos ante una voz puramente baritoniana, sino, la de un tipo que necesita expresar sus pensamientos sin complejos, y lo hace con letras plagadas de guiños humorísticos e mordaces. Permítanme la expresión, masturbantes. Que viene a cuento para recordar esa vocecita de La Bien Querida adornando con tal verbo ejecutor en una de las pistas del álbum.
Su primer tema ‘Ellas me llaman de usted’, el que inaugura este disco del sello debutante Islam Records, nos habla de un treintañero que no se sale de sus rutinas y de las chicas guarras. Luego da paso a una simpatiquísima y candente “El Rey”, en la que el fútbol en la radio, los cotilleos de Peñafiel y los programas de la ultraderecha cobran protagonismo para mostrarnos el lado más pegadizo de Los Directivos. Ojito al estribillo: “Final de copa y olimpiadas y mi señora aquí sentada. Recuerdo el sol por las mañanas, amaneceres en Las Gaunas. Recuerdo a Onésimo en la banda, blanquivioleta y azulgrana, amor de madre, amor de hermana, me pone el siete de España”, antológico.
‘Monja por mí’ tampoco se queda corta en esa temática corrosiva y con mala leche. Un tipo le pide a su novia que se meta a monja por él, que no baile, no beba ni ligue en las fiestas. Todo entre sonidos de flautitas y una voz más que cavernosa.
‘Nueva Ola Guardiola’ es otra irónica canción sobre una señorita que no para de hablar de “lo de moda”, de Guardiola, y eso que era merengona, esto entre apelaciones a personajes como David Delfín, Johan Cruyff y futbolistas en general… sueños húmedos.
“Rojo y Negro” pasa desapercibida, sino es porque nos recuerda en parte, a algunas cosillas de Lucas 15 o de Pet Shop Boys, que tiene tela la alusión. “Mandarinas” es una canción muy mediocre, repetitiva y aburrida al máximo. La olvidamos. Entonces aparece la curiosa “La Tortura”, que parece estar grabada al lado de báter público. En ella aprovechan para rajar contra los indis, especie en extinción, según parece. Por eso no dudan en preguntarse “¿Qué coño hacen Vetusta Morla encabezando festivales de moda?”. ¡Tremendos!
Lo de dar caña al personal es algo que les gusta, en ‘Japón Sevilla’ reparten a todo el postureo cinéfilo que tanto se critica en las noches de juerga en los locales de moda.
Le sigue ‘Aeropuertos’, una visión extraña sobre los atardeceres, vagones, y misiones. Una ida de olla descomunal con una melodía machacona a base de ¿instrumentos de viento?
Así damos paso a ‘Jugando con Fuego’, en el que Copito de Nieve, Lady Di resucitan para enmarcar una ciudad en la que no se ríen de los extranjeros y en la que preocupan mucho los deportes. Cumbre de tópicos sobre el opio del pueblo, en el que no faltan ni María Escario, ni Florentino Pérez. Una canción “para que tú lo bailes. Mi amor querido, ya tu bien lo sabes”.
‘Palabra Loft’, y ‘Fular de Guata’, un par temas de ataque al pijerío generalista ponen fin a un disco de apenas 40 minutos, formado por 12 canciones que apenas superan los dos minutos y que se escucha en una patada a cámara a lenta.
En fin, que estamos ante uno de esos discos del que evitaremos ponerle el cartelito de discazo del año, porque es simplemente una obra que nos hará pasar un rato sumamente agradable riéndonos con el particular mundo del letrista de este grupo. Lejos de ser una música frívola, que es lo que nos podrá transmitir en un primer y segundo momento, podemos descubrir el lado crítico hacia una sociedad repleta de rutinas y ‘tops’ de lo que sea. Un álbum sin prejuicios y con ganas de asumir críticas de todos los colores. Una especie de “punk pop electrónico” que se une al grupo de proyectos musicales que dicen y cantan sobre lo que le sale de los mismísimos. Eso siempre da frescor al asunto, lo mismo que los aires de “Mitsubishi”, sólo que aquí entra con Amor y Jerarquía.
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